no le saca la vuelta a la ley

Occupy Everything! – Manifestación estudiantil, John Jay College: I have a dream, we have a dream.

Publicado: 2011-10-08

Artículo por Maria Heyaca – Soy porque Tu Eres

Desde el Liberty Square, Nueva York

Tras el shock colectivo producto del arresto masivo de 700 personas en el Puente de Brooklyn, nuestro movimiento no se ha debilitado. Al contrario, se expande masivamente y la lucha se ha internacionalizado en tiempo record: cientos de miles de personas alrededor del mundo reclamamos nuestro lugar en la Historia. Y no sólo reclamamos. Esta ocupación trasciende a Wall Street; lo que estamos ocupando es, fundamentalmente, nuestro lugar en la Historia: esa historia construida desde abajo, desde las historias de vida reales de millones de personas que en miles de localidades sentimos que es momento de unirnos para sacar adelante la causa fundamental y primera: la causa de la Humanidad.

El movimiento se expande hacia América Latina. Han comenzado los procesos de organización Occupy Perú y Occupy Argentina, que convoca a su primera reunión para este viernes, 7 de Octubre en Plaza Italia, Palermo, Capital Federal a las 19 horas. Es que somos sólo un pueblo, internacional, global. Somos el 99%. Un 99% sistemáticamente lastimado por procesos de violencia en todas sus formas: violencia sexual, violencia política, violencia cultural y simbólica, violencia económica, violencia ambiental, racismo, genocidio y guerra. Occupy the World es un reclamo firme de poner fin a todo tipo de violencia en la forma como nos relacionamos como seres humanos. De comenzar a pensar y soñar un mundo donde quepan todos los mundos. Y, fundamentalmente, donde quepa el 99%.

En el día de hoy al menos 30 mil personas se manifestaron con alegría y pacíficamente en las calles de Nueva York. La movilización reunió a una diversidad impresionante de sectores sociales y sumó el apoyo claro y contundente de estudiantes, profesores y sindicatos. La marcha comenzó en Foley Square y continuó hasta Liberty Plaza, donde ya acampan más de 300 personas por noche y en forma rotativa, lo cual significa que ese número puede extenderse a, al menos, 500 personas. Y no se trata sólo de un acampe. Se trata de un esfuerzo por pensar, diseñar y construir en el día a día un modelo de esa misma sociedad que se propone para el conjunto. Todos sentimos que debemos ser capaces de demostrarnos que esa sociedad que proponemos es posible, ante todo, hacia adentro. Sólo entonces lograremos proyectarla claramente hacia afuera.

Y estamos lográndolo. El espacio está organizado en grupos de trabajo: médicos, abogados, media, apoyo espiritual, comida, outreach comunitario. Hasta una compañera cuyo rol es dar abrazos gratuitamente. En esta semana hemos impreso el primer número de nuestro propio diario: “Occupied Wall Street Journal”. A pesar de los ataques mediáticos que estigmatizan al movimiento como un conjunto de hippies sin demandas claras, existe, desde el comienzo, un proceso de organización y trabajo claro, firme y coordinado que convoca a hermanos y hermanas de todas las edades, etnias y niveles educativos. Trabajamos con fuerza, trabajamos con compromiso, con alegría y, fundamentalmente, con convicción. Al momento, la mayor victoria del movimiento es que estamos abriendo un inmenso proceso de concienciación sobre las razones y mecanismos que han llevado al mundo a la locura de la violencia extendida y en todas sus formas. El diálogo se ha abierto y se extiende, imparable, de esquina a esquina.

Si algo demostró la movilización de hoy es que si bien existe un núcleo centrado en Liberty Plaza, los distintos sectores sociales gravitan en extraordinaria solidaridad y poco a poco están reuniéndose y construyendo una voz colectiva que es una y diversa a la vez. Liberty Plaza ha catalizado procesos y fuerzas sociales de larga data; que existían previamente. Sólo hacía falta que se activasen coordinadamente. Y esa es la historia del día: ha quedado demostrado como nunca que incontados procesos de resistencia están reuniéndose en un único proceso de Resistencia. Lo que hace poco más de dos semanas fuimos un grupo de 200 personas durmiendo en un parque sin saber qué iba a depararnos esa misma noche desborda hoy en un conjunto de demandas y reclamos que van poco a poco articulándose en forma horizontal, sin liderazgos fijos y en forma autónoma.

El movimiento ha sido criticado por su falta de “demandas concretas”. Por el contrario, la ausencia de una agenda impuesta por un grupo reducido de personas es, exactamente, la fortaleza del movimiento. Porque eso permite que exista lugar para todas y cada una de las demandas. Todos y todas tenemos una voz y un lugar. Cualquiera sea la “agenda final”, la misma será producto de un proceso de construcción colectiva y absolutamente democrática. De un proceso de asambleas diarias donde cada día cientos de personas participan, expresando demandas pero también compartiendo importantes mensajes como la necesidad de mantenernos uno, dentro de la diversidad que constituye el 99%. El movimiento entiende la importancia de los procesos; entiende que los resultados serán el producto de los procesos. Esto es de vital importancia, justamente, porque la crítica fundamental y primera es, en este momento, sistémica. Ya no se trata de demandas particulares. Se trata de discutir las reglas del juego y sus efectos en nuestras vidas cotidianas.

El día de hoy sumó otra victoria de fundamental importancia: la activación del movimiento estudiantil, que estaba literalmente dormido. A la 1 de la tarde cerca de 300 estudiantes del John Jay College, de la City University of New York, abandonaron las aulas para manifestarse en contra de los sistemáticos aumentos al costo educativo. Si dichos aumentos continúan, el movimiento estudiantil proyecta que en 10 años la universidad pública pasará a ser una universidad de elite, una entre tantas otras instituciones donde no hay lugar para los jóvenes de clase trabajadora. CUNY es no sólo la universidad pública. CUNY es mucho más que eso: es la más poderosa herramienta de movilidad social de la clase trabajadora, sin distinción de raza o color. CUNY es una institución clave para que la democracia sea real y no sólo institucional y ficticia. CUNY es la herramienta y el camino para que cientos de miles de jóvenes puedan ejercitar el derecho más primordial de todos: el derecho a soñar, porque los sueños son la más concreta y palpable manifestación de la libertad y la libertad es la esencia de la condición humana. Porque los sueños llevan a nuestros jóvenes hacia aquel horizonte imaginado de quien deseamos ser. Sin CUNY no existiría en Nueva York el derecho a soñar, el derecho a ser. Y esto se reflejó en las consignas del movimiento estudiantil hoy, en los cantos y mensajes de apoyo de los profesores presentes. No más recortes. Educación accesible es un derecho. Los estudiantes unidos jamás serán vencidos. No a la privatización de John Jay College. Somos el 99%. Muéstrame como se mira la democracia, así se mira la democracia. Digamos junto al Dr King: I have a dream. Power to the people.


Escrito por

jorgejhms

Sociologo, rockero, linuxero y socialista. Por la jornada de 4 horas!


Publicado en

Plaza Liberación

La Revolución, ahora!